Reutilizar datos para empoderar a la ciudadanía

  • 6 enero, 2019
  • Por Carlos Guadián

El hecho de focalizar la atención en la reutilización permite ir más allá y no quedarnos única y exclusivamente en la generación y liberación de los datos.

Desde hace unos años se celebra el día internacional de los datos abiertos. El día 4 de marzo se celebró la jornada en Barcelona con un ojo en la reutilización de los datos abiertos. Normalmente esta jornada se aprovecha para organizar hackatones o lo que es lo mismo sesiones de codificación que tienen como materia prima los datos abiertos.

El hecho de focalizar la atención en la reutilización permite ir más allá y no quedarnos única y exclusivamente en la generación y liberación de los datos. Pensar en cómo se utilizan, quién lo utiliza y qué se puede conseguir con ello ayuda a encontrar usos que no sólo son económicos, sino también sociales.

Cómo reutilizamos los datos

Cuando pensamos en reutilización una de las primeras cosas que nos vienen a la cabeza son aplicaciones que de manera recurrente utilizan datos publicados por administraciones públicas. Sin ir más lejos tenemos a nuestro alcance aplicaciones como el bicing que en todo momento nos da información sobre la disponibilidad de bicicletas y sitios libres en cada estación de la red.

Los usos más habituales suelen ser aquellos dedicados al transporte, así aplicaciones sobre información viaria, ferroviaria o de cualquier otro tipo son muy comunes. Otro tipo de aplicaciones también muy común son las de información meteorológica, económica, de servicios y en definitiva todas aquellas que de una manera fácil puedan acceder a los repositorios de información pública.

Muchas de estas aplicaciones han sido desarrolladas por las propias administraciones, aunque también encontramos apps que vienen desde el sector privado. Éstas últimas tienen por objeto la generación de un beneficio económico y son parte de modelos de negocio que surgen de la economía digital.

Cambio social

Pero podemos ir un paso más allá si pensamos en la reutilización de los datos. Podemos pensar en el empoderamiento de la sociedad. En ofrecer herramientas desde la sociedad civil, pensadas para sociedad civil. Y los proyectos presentados en Barcelona durante el Open Data Day son una muestra de ello.

Se presentaron proyectos pensados para formar a futuros reutilizadores. El proyecto Repte Barcelona Dade Obertes pone en marcha un programa de colaboración con centros educativos en el que educadores y alumnos aprenden el uso de herramientas adecuadas para sacar el máximo provecho a los datos abiertos. El objetivo no es tanto que sepan procesar la información o utilizar una u otra herramienta. Sino que sean conscientes de la existencia que se publican datos en abierto y que estos pueden ser utilizados para ofrecer servicios, mejorar la gestión pública o fiscalizar la acción de gobierno. Este proyecto impulsado por el ayuntamiento de Barcelona es todo un ejemplo para que las administraciones no sólo liberen datos, sino que también propongan y eduquen con ellos a la futura ciudadanía.

Más allá de los proyectos impulsados por las propias administraciones públicas, también tienen su protagonismo los impulsados desde la propia sociedad civil. Claros ejemplos fueron la Base de Datos centralizada de víctimas del franquismo y la guerra civil elaborada por Innovation and Human Rights, como el proyecto DigiWhist (alertador digital) de ámbito europeo y que ha contado con la colaboración de activistas comprometidos como X-Net.

Ambos proyectos han tenido que superar barreras importantes en su ejecución. La primera de ellas y más importante ha sido enfrentarse a la dispersión de la información. La mayoría de las ocasiones la información está disponible, pero enterrada entre mucha otra que carece de importancia. Otro elemento es la dispersión. Si sumamos ambos elementos nos da como resultado un ecosistema poco transparente.

En el caso de la base de datos centralizada del franquismo y la guerra civil la odisea por parte de sus impulsores ha sido poder recabar la información de multitud de archivos y poder extraer la información de todo tipo de documentos. Por lo que la dificultad aún ha sido mayor. Para DigiWhist el periplo ha sido más o menos similar, pero en el ámbito europeo.

Estos dos proyectos, que han tenido que superar una barrera inicial similar y que ambos han sido impulsados por sociedad civil, tienen por objetivo cosas bastante diferentes.

La base de datos centralizada es un claro ejemplo de cómo con la reutilización de los datos se pueden defender los derechos humanos, mientras que con Digiwhist podemos hacer activismo y luchar contra la corrupción.

También se pueden generar proyectos que no sólo persigan un fin social, sino que también busquen unos beneficios. Este sería el caso de otro de los proyectos presentados durante el Open Data Day. StoryData BCN son un grupo de periodistas de datos que tienen por objetivo convertir los datos en historias. Algo muy necesario en un momento en el que las fake news han invadido las redes sociales y que están desacreditando todo el ecosistema informativo. Por eso proyectos de este tipo, que aunque busquen un beneficio, también pueden aportar, mediante la reutilización de lo datos una mejora social importante, como es aportar un poco de luz y de veracidad en la generación de noticias.

En definitiva, la reutilización de los datos abiertos, no ha de estar reservada sólo a instituciones públicas y empresas. La ciudadanía tiene que tener protagonismo en este frente, ha de demandar sus necesidades para poder empoderarse y aumentar calidad democrática de nuestra sociedad.

Democratización de los datos

Con el objetivo de favorecer la “democratización” de los datos, ya se están oyendo voces pidiendo que se creen herramientas que pongan al alcance de todos un análisis básico y de esta manera poder dejar a los científicos de datos poder ocuparse de proyectos / análisis de más calado.

Cada vez más hay herramientas que facilitan el análisis, incluso los análisis complejos. Empresas como IBM han puesto en marcha Watson Analytics o se generan interficies de análisis muy gráficas expresamente para facilitar al usuario poder generar sus propios análisis sin problemas, este sería el caso de Knime.

El problema, es que para poder realizar un análisis se debe tener una base para saber qué se quiere analizar y cómo hacerlo. Seguramente, por este motivo, empresas como airbnb han creado su propia universidad de datos para que todos sus empleados puedan generare análisis y ampliar de esta manera la base de conocimiento de la empresa.

Hace falta formar para que sea posible la figura del ciudadano científico de datos. Incorporar, a la ciudadanía, las habilidades de un científico de datos puede ser muy beneficioso para el conjunto de la sociedad.

Los datos han de ser accesibles para la ciudadanía. No sólo ha de poder decidir, también ha de poder acceder a ellos, no sólo son para los técnicos. El cómo serán los servicios asociados a los datos es un punto muy importante de cara a la soberanía y el control democrático de los mismos.


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