Recupera el control de tus datos. No se trata solo de privacidad

  • 12 marzo, 2020
  • Por Carlos Guadián

Cada app y web tienen su propia política de privacidad lo que dificulta que el usuario pueda tener control sobre sus datos.

La sociedad en la que nos encontramos, aquella que se ha ido definiendo día a día con cada avance tecnológico, ha dibujado a nuestro alrededor un ecosistema en el que para poder obtener determinados servicios o productos tenemos que pagar con nuestros datos.

Ese pago que hacemos es la base de toda una industria extractiva que producto a producto mira cómo poder acumular más y más sobre nosotros con el objetivo de poder hacer cada vez predicciones más exactas.

Tenemos ante nosotros una gran encrucijada. Debemos reflexionar sobre el valor que le damos a nuestros datos, a nuestros actos, ya que no solo es nuestro nombre, mail o qué páginas web hemos visitado y cuando. En estos momentos la extracción de información va mucho más allá. Empresas como Amazon o Google ya obtienen información de nuestro comportamiento en el mundo analógico. Y somos nosotros los que al haber introducido en nuestros hogares dispositivos como los asistentes de voz, las bombillas inteligentes o los timbres con cámara estamos proporcionando todo tipo de información a las empresas del capitalismo de vigilancia.

Soshana Zuboff en su libro “Surveillance Capitalism” hace un análisis clarificador de la situación. Explica el porqué se ha conformado este ecosistema, cómo se ha pasado de ofrecer un servicio y cobrar por él, a que el verdadero objetivo del producto sea recabar información para poder hacer predicciones más y más ajustadas.

¿Y para qué quieren hacer predicciones más ajustadas? La principal de ellas es para poder ofrecer el producto adecuado en el momento justo. Esto lo describe muy bien BJ Fogg en “Persuasive Technology”, la efectividad de un anuncio depende en gran medida de la oportunidad del momento. Seremos mucho más “fáciles” de convencer para comprar un producto si nos lo ofrecen en el momento adecuado y sobre todo en el lugar adecuado.

Pero también se puede utilizar para otros objetivos. En el momento en el que se pueden extraer patrones de comportamiento de una persona es más fácil poder moldearlos. Ya sea para incitar al consumo, o para crear un nuevo estado de opinión que en un momento dado pueda definir la agenda política o incluso hacer cambiar el equilibrio de fuerzas en unas elecciones.

Pero es difícil renunciar a un ecosistema que per se nos facilita la vida. Nos hace la sugerencia perfecta en el momento adecuado, nos permite desplazarnos evitando atascos, descubrir nuevos estilos de música e incluso redactar mejor un respuesta a un mail gracias a las sugerencias que recibimos constantemente.

Nicholas Carr en “Superficiales” habla largo y tendido de las consecuencias que tiene este tipo de dependencia en nuestras habilidades. Pero más allá de los cambios en el comportamiento que se pueden producir, lo que si que es cierto es que es muy difícil vivir aislado. Podemos volver a un teléfono pre smart phone para intentar evitar escuchas, geolocalizaciones y demás informaciones que vamos dejando en forma de rastro digital. También podemos optar por utilizar internet de una manera mucho más anónima usando navegadores más respetuosos con nuestra privacidad como Brave o incluso buscando el anonimato total mediante una VPN y un navegador como Tor. También nos podemos decantar por un servicio de mail como ProtonMail o una mensajería como Signal. Pero aunque seamos capaces de encerrarnos en una Jaula de Faraday en un momento u otro tendremos contacto con alguien que tiene abierto Facebook, que se ponga en contacto con nosotros a través de GMail o sencillamente nos haya enviado el Whatsapp a través de un asistente de voz como Siri.

En este contexto, en el que cada vez se habla más del valor de los datos personales que dejamos en Internet y en el que numerosas compañías han sido acusadas de hacer un mal uso de estos o han sido hackeadas, las personas son cada vez más conscientes de la importancia de controlar su huella digital. Sin embargo, con cada app y web teniendo su propia política de privacidad, es difícil recuperar el control de los datos. La app Jumbo busca facilitarnos la tarea.

Jumbo nos ofrece cuatro funciones para proteger nuestros datos:

  • Huella digital. Rastrea y elimina el historial de búsqueda y posts antiguos en redes sociales.
  • Tracking. Previene el seguimiento de anunciantes.
  • Seguridad. Comprueba la activación de la autenticación de múltiples factores. Revisa e informa sobre las cuentas y contraseñas que han sido hackeadas.
  • Fuga de datos. Informa sobre la visibilidad de la información y posts en redes sociales.
  • Actualmente la app nos permite escanear apps como Facebook, Google, Amazon o Twitter, pero pronto se ampliará a otras páginas y plataformas, y proporcionará más funcionalidades para recuperar el control de los datos personales.

Jumbo forma parte de la categoría Privacidad de la appteca de apps4citizens, una plataforma que tiene por objetivo promover el uso de las aplicaciones como un instrumento tecnológico al servicio de la ciudadanía a través del compromiso social colectivo. Si quieres conocer más sobre el proyecto, entra en nuestra web y sigue nuestras cuentas de Twitter y Facebook.

Artículo publicado originalmente en la sección Apps4Citizens de El Periódico

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